ACONTECER UNIVERSITARIO

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 Universidad de Chile 

Al Sr. Juan Gómez Millas en septiembre de 1953, el Claustro Pleno de la Universidad de Chile lo eligió como Rector de esa Institución, con lo cual empezó para nuestra Universidad una era de avance y desarrollo sin paralelo en su historia. El pensamiento del Rector Gómez Millas centrado en la idea: “el desarrollo de la investigación científica y de la ciencia traen el progreso y la grandeza de la nación” orientó su quehacer.

Con anterioridad a su elección como Rector el Sr. Gómez Millas ejerció de Ministro de Justicia y de Ministro de Educación en el gobierno del Presidente Sr. Carlos Ibáñez del Campo, quien como reconocimiento a su excepcional ex-ministro, apoyó, desde septiembre de 1953, las múltiples iniciativas del recién electo Rector. Así, a petición del Sr. Rector, siendo Ministro de Hacienda el Sr. Guillermo del Pedregal, se aprobó la ley N° 11.575 que otorgó grandes cantidades de dinero para fomentar el desarrollo y progreso de las universidades del país. Destinaba esa ley, por un período de 20 años a partir de 1956, el 50% de todos los impuestos directos e indirectos de carácter fiscal y de los derechos de aduana y exportación para crear el Fondo de Construcción e Investigaciones Universitarias. “La universidades debían orientar sus actividades hacia la colaboración con la CORFO, los organismos técnicos del Estado y las empresas particulares. Los dineros se otorgaban de acuerdo al tamaño de cada universidad. La Universidad de Chile percibía 10/18 de la suma total.

Se dispuso, así, de dinero para construir la nueva Escuela de Medicina (1953-1958), destruida hasta sus cimientos por un incendio en 1947, pensionados para albergar a estudiantes universitarios, el Centro de Investigaciones Zoológicas. Hubo recursos para construir y habilitar las sedes universitarias de provincias, iniciativa del Sr. Gómez Millas que, al poco tiempo, dio origen a las múltiples universidades provinciales, con el consiguiente significado en el desarrollo cultural y progreso de esas regiones, cuyos jóvenes pudieron ya cursar estudios, sin hacer el sacrificio de viajar hacia la lejana capital. Hubo fundación y desarrollo de nuevos laboratorios y centros de investigación científica y humanista. Se apoyó significativamente a la Editorial Universitaria, lo cual permitió aumentar en  forma impresionante la cantidad de libros impresos por esa editorial.

El rector Gómez Millas deseaba fundar una Facultad de Ciencias donde se preparara a los investigadores respectivos y se desarrollara la investigación básica. Su iniciativa no fue apoyada por la mayoría del Consejo Universitario, debido a mezquindades y rivalidades de algunos de sus integrantes. El Rector consiguió, solamente, fundar en noviembre 1962 el Instituto de Ciencias y, semanas después, el Departamento de Ciencias cuyo primer Director fue el Sr. Jorge Hodgson, y que en 1965 el nuevo Rector don Eugenio González transformó en la Facultad de Ciencias.

Después de la rectoría de don Andrés Bello, no hubo en la Universidad de Chile ninguna otra rectoría en que se realizara tanto avance y con tanta significación para el desarrollo del país, como el logrado bajo la rectoría de don Juan Gómez Millas. Para graficar la brillantez de su gestión se podría decir con T. Williams: “al marcharse él se apagó el fanal que iluminaba la Universidad, la cual desde entonces ha sido alumbrada sólo por la luz de un candil”. La Universidad alcanzó bajo su mando su mayor esplendor, su cima. Nadie hubiese pensado que siguiendo una constante histórica, a esa cumbre la sucedería el desmedro de esta gran institución patria, organismo fundamental durante más de una centuria del desarrollo y progreso de nuestra nación.

Sobrevino entonces el funesto año 1968. Don Juan Gómez Millas, desde 1965 Ministro de Educación renunció a su cargo, debido a los desórdenes y dificultades que oponían los estudiantes a su labor ministerial y a la aceptación gubernamental de sus actos subversivos que tenían el “mérito” de mortificar también a la derecha política.

El presidente Frei Montalva que tanto apreciaba a don Juan, su prestigio y su trayectoria le ofreció desempeñar la Embajada que más le agradara o cualquier cargo que él desease. Don Juan no aceptó nada y también cuando en 1970 Salvador Allende le ofreció el cargo de Ministro de Educación respondió: “Gracias, Presidente. Estoy ya muy viejo para subir montañas”.

La otra gran desgracia que sobrevino en 1968 fue la toma de la Casa Central de la Universidad de Chile y el comienzo de la reforma universitaria que mantuvo paralizada la Universidad durante ese año.

 

Durante 1970 a 1973 ocupó la Rectoría  don Eduardo Boeninger que antes de asumir su cargo debió someterse a tres procesos eleccionarios a pesar de haber cumplido desde la primera elección con todos los reglamentos y requisitos legales. A partir del “Pronunciamiento militar” de 1973 y durante los 16 años siguientes, el Presidente de la Republica -General Augusto Pinochet- designó a los Rectores, los cuales pasaron a llamarse Rectores delegados, cuyos esfuerzos estaban especialmente dedicados a “depurar” la Universidad de los elementos “marxistas” basándose en juicios de algunos informantes, generalmente, mal intencionados. Durante este periodo ejercieron como rectores delegados los señores: 

General del Aire César Ruíz Danyau (3 de octubre de 1973 - 24 de julio de 1974).

General de Brigada Aérea Agustín Rodríguez Pulgar (24 de julio de 1974 - 30 de diciembre de 1975).

Coronel de la Fuerza Aérea Julio Tapia Falk (30 de diciembre de 1975 - 24 de mayo de 1976).

General de Ejército Agustín Toro Dávila (24 de mayo de 1976 - 1 de diciembre de 1980).

General de Ejército Enrique Morel Donoso (1 de diciembre de 1980 - 28 de diciembre de 1980).

General de Ejército Alejandro Medina Lois (29 de diciembre de 1980 - 21 de enero de 1983).

General de Ejército Roberto Soto Mackenney (21 de enero de 1983 - 21 de agosto de 1987).

Prof. José Luis Federici Rojas (21 de agosto de 1987 - 29 de octubre de 1987).

Prof. Juan de Dios Vial Larraín (29 de octubre de 1987 - 15 de enero de 1990).

Este autor nunca consiguió una entrevista con algún Rector Delegado. Sólo en 2001 logró conversar con el General Sr. Agustín Toro Dávila y preguntarle si era efectivo que él renunció a la Rectoría de la Universidad de Chile, cuando el Presidente Pinochet le dio a conocer el texto de la futura Ley General de Universidades que mutilaría tan bárbaramente a nuestra Universidad y en cuya elaboración participó don Jaime Guzmán, quien, a toda costa, sostenía que se debía disminuir la potencia de la Universidad de Chile por ser ella el lugar donde la clase media, semillero de la izquierda, adquiría capacitación y enseñanzas. Y por lo tanto, el poder podía pasar a una clase social inadecuada para ejercer cargos decisivos en la nación y llegar a ser una clase poderosa capaz de producir líderes adversos a la tradicional clase de los grandes señores, hasta entonces dueños casi absolutos del poder económico y político de la nación.

Sí, era cierto, Don Agustín Toro Dávila le manifestó al general Pinochet que él era contrario a la publicación de la Ley General de Universidades. Le presentó al momento su renuncia indeclinable al cargo de Rector de la Universidad. Tres meses más tarde en enero de 1981, siendo Rector de la Universidad de Chile el general Alejandro Medina Lois y Ministro de Educación Alfredo Prieto Bafalluy, fue promulgada la funesta Ley General de Universidades que vino a ser una de las peores herencias dejadas por ese gobierno a Chile y cuyos efectos adversos se manifiestan hasta ahora, sin que ninguna  administración posterior haya logrado revertirlos.

TRAYECTO

1951-1958. WALDO ROBERTO LAZO ARAYA empezó en 1950 a trabajar en la Escuela de Medicina de la Universidad Católica en Santiago, en el  Laboratorio de Biología  dirigido por el Dr. Fernando Orrego Salas, haciendo taxonomía de protozoos de agua dulce. Le habían enseñado las bases de esta ciencia, el ingeniero agrónomo Sr. Jorge Pérez Canto y el Dr. Raúl Palacios.

En 1952 ocupó el puesto de Ayudante en la Sección Protozoología de la Cátedra de Zoología que el Dr. Guillermo Mann Fischer dictaba en el Instituto Pedagógico de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, cargo que en 1953 el Decano Sr. Juan Gómez Millas lo hizo rentado. Así Lazo continuó su investigación sobre principios antimicrobianos producidos por protozoos de agua dulce y por actinomycetes de suelos chilenos.

A principios de abril de 1955, Lazo recibió el grado de Licenciado en Filosofía con mención Biología, otorgado por la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile.

Entre 1954 y 1958 Lazo trabajó también en la Sección Antibióticos, Planta de Penicilina del Instituto Bacteriólogico de Chile, en la investigación de microorganismos productores de antibióticos en suelos chilenos.

En 1958, a petición del Sr. Gómez Millas, entonces Rector de la Universidad de Chile, a Lazo se le otorgó La Beca Rockefeller para realizar estudios sobre la biología de los Myxomycetes en la las Universidades de Princeton y de Iowa en Estados Unidos, desde septiembre de 1958 hasta marzo de 1960, tarea cabalmente cumplida y que fructificó en cuatro publicaciones sobre el tema. La más conocida, “Myxomycetes from Chile and other countries” publicada en la revista Mycologia.

De regreso en Chile, por haberse perfeccionado en estudios botánicos, Lazo fue transferido al Laboratorio de Fisiología Vegetal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile, dirigido entonces por el Dr. Jochen Kummerow, quien le encomendó dedicarse al estudio de los macromycetos de Chile, dictar clases y charlas sobre la especialidad y hacer un libro con  fotografías y descripciones de las setas más comunes del país, tema del cual, en esa época, la información disponible era escasa y existía carencia casi absoluta de la indispensable iconografía  para su conocimiento.

Tras seis años de estudio y recolección de setas, Lazo presentó a la Editorial Universitaria el texto intitulado ”Hongos de Chile. Atlas Micológico”. Su publicación fue aprobada por el Comité Editorial. Por desgracia, debido al proceso de reforma universitaria y a otros inconvenientes, la publicación de la obra se postergó durante 34 años. Finalmente se realizó en marzo de 2001 por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Durante sus viajes de recolección al sur del país, Lazo encontró numerosos ejemplares de Cortinarius sp., los cuales ni siquiera el sabio micólogo Rolf Singer conseguía identificar. Solamente dos micólogos europeos: los Dres. M. Moser y E. Horak, habíanse especializado en los Cortinarius de Sudamérica austral. Como Lazo obtuvo para el período 1969-1970, una beca del Gobierno danés para realizar estudios de micología en Dinamarca y otros países de Europa, le fue posible también viajar a Austria y contactarse personalmente  con los especialistas en Cortinarius. Algunas de las especies que llevaba fueron determinadas como nuevas para la ciencia y las fotografías de esos especímenes tipo, así como de muchas de las especies y especímenes-tipo que Singer determinó, dos años antes, del material recolectado por Lazo, figuran en “Hongos de Chile”.

Al volver de Europa con esos resultados, Lazo consideró cumplido el deber que se había impuesto de hacer una obra iconográfica sobre hongos, aunque no se avizorara por entonces la publicación de la obra (Debió esperar treinta años más hasta 2001).  Ya no recolectó nada más y comenzó a pensar en dedicarse a su verdadera vocación: escribir obras de difusión cultural y dejar de lado los estudios micológicos.

 

En 1972, Lazo ganó el concurso por antecedentes para el cargo de Profesor de Botánica Forestal Criptogámica en la Facultad de Ciencias Forestales.

Tras 26 años de servicio en la Universidad, acogiéndose a la legislación laboral entonces imperante, Lazo  jubiló  de su cargo de tiempo completo en mayo de 1976 y aceptó quedar con tiempo parcial en la Facultad de Ciencias Forestales hasta terminar los cursos de Botánica Criptogámica que allí dictaba. A mediados de 1977 se cambió a la Facultad de Ciencias para servir el cargo de profesor de botánica con doce horas semanales. Su trabajo de investigación y publicaciones versaban especialmente acerca de trabajos experimentales de laboratorio sobre antimicrobianos de síntesis o extraídos de plantas, muchos de los cuales fueron publicados por la revista “Boletín Micológico” de la Universidad de Valparaíso.

Durante 1986 Lazo fue nombrado Profesor Titular en La Facultad de Ciencias.

Por fin, desde 1997 realiza funciones de difusión cultural mediante la publicación de obras que abarcan diversos temas y aspectos de la realidad chilena.

Obras publicadas hasta ahora: “Hongos de Chile. Atlas Micológico” (2001), “Insectos de Chile. Atlas Entomológico” (2002),  “El Santiago de Ayer” (2008), “Viajeros y Botánicos en Chile durante los siglos XIII y XIX” (2016), "Hongos de Chile. Atlas Micológico" (2da. Edición, 2016).

Textos por publicar: “Santiago Hermoso”, "Bernardo O´Higgins".